Nací un 22 de Marzo de 1977, plena dictadura militar y, obvio no recuerdo absolutamente nada, porque aun no tenia uso de razón, me acuerdo, si, de los primeros partidos de verano, allá por el año 1983/84 en Mar Del Plata. Y como soy el mayor de cuatro hermanos, no tenia a quien seguir o, con quien hacer maldades de niños, y que mi hermano mayor me haga hincha del mismo club que hubiese sido él, entonces mis viejos se "peleaban" por quien iba a ser hincha en mi futuro.
Recuerdo que tenia varias camisetas, dos de Boca y una de River, mi papá era hincha de Boca y mi Mamá de River, entonces para no hacerlos sentir mal a ninguno de los dos, tome mi primera decisión y mi primera promesa, me dije a mi mismo que el que ganaba ese partido, yo iba a ser hincha de ese club.
Enero de 1984, jugaban Boca-River, no recuerdo hoy el resultado pero si sé que gano Boca porque hoy soy hincha de Boca.
Y ustedes me preguntaran por qué hablo de peleas, decisiones y, aceptar las ideas de los demás con un poco de ironía, pero también fue parte de mi vida.
Bien, estoy también hablando de la libertad de expresión, de ideas etc, etc.
Con todo esto quiero llegar a una situación que me paso hace unos días atrás.
No soy una persona que le guste la política, me considero apolítico. Y para dejarlo más claro, una persona apolítica, es alguien que no se interesa por ella o esquiva cualquier tipo de conversación basada en política.
Me paso lo siguiente:
Estábamos con un par de amigos en un Bar, al cual concurrimos con frecuencia. En la otra esquina hay otro Bar con mesas en la vereda y muy parecido al que nosotros estábamos. Ya era casi las 2 am, y me llega un mensaje al que no podía dejar de contestar y, mucho menos dejar de concurrir.
Pido la última cerveza y la dejo pága, saludo a mis amigos y, entre gastadas porque me iba y los dejaba, salí caminando para el lado del otro Bar que estaba en la otra esquina.
Al pasar me encuentro con una mesa de aproximadamente 20 personas.
En un pueblo como el de Areco nos conocemos todos y, más aun si son políticos. En esta mesa eran todos Radicales (UCR).
Como es normal seguí mi camino y muy despacio me aleje de la mesa y el Bar.
Al otro día, estoy en mi negocio tomando mates y viene un amigo de la familia y, se me da por hacer un comentario que casi éste hombre si hubiera tenido una pistola en su poder, me pegaba 5 tiros en la cabeza.
Uno cuando esta con amigos o gente muy conocida hace comentarios quizás fuera de lugar, pero tampoco me pareció que era tan grave lo que dije.
Le estaba contando que había salido la noche anterior y, como chiste le digo que había pasado por al lado de una mesa donde todos eran "oligarcas", como dije antes, este hombre no se enojo, sino que enfureció. Ahora no voy a repetir la cantidad de barbaridades que me decía, pero lo que si puedo contarles es que deseaba con puro amor propio que vuelvan las "botas" o sea, los militares, la dictadura y, que haya otros 30.000 desaparecidos, miento, con palabras exactas y mirandome a los ojos me dijo: ojalá vuelvan y no sean 30.000 espero que sean 100.000. Dio media vuelta y se fue.
No hay mucha reflexión para lo que acabo de contar. Me pareció patético.
Puedo entender que una persona puede tener un fanatismo por un partido político, y que le haya caído mi comentario "oligarca" pero no que esté a favor de la dictadura.
Este tipo de pensamiento no lo respeto, porque no da lugar a que otras personas con distintos ideales pueda dar su opinión.
Me molesta, me irrita, me enoja, pero prefiero callarme la boca y quedarme con mi idea.
En fin, no debería dar tanta importancia a gente tan cerrada y quiero terminar mi relato donde sí gano la democracia, en mi casa, si, en mi casa, porque ninguno de mis papás me obligaron a ponerme una camiseta de Boca, como tampoco la de River, me dejaron pensar a mis cortos 6 o 7 años y, respetar mi decisión de ser libre para elegir.
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