viernes, 27 de septiembre de 2013

El porro en los 90

El porro en los 90 
Recuerdo el primer discurso de Menem, allá por los 90, el País estaba enloquecido por su carisma. También Alfonsin yéndose antes de terminar su mandato. 
Mas adelante la secundaria que nunca termine. 
Los primeros temas de Los Redondos vs Soda Stereo. 
El Mundial de 1.994 y Diego saludando a la tribuna de la mano de una enfermera feisima y su dopping positivo, también sus piernas volando por el aire cuando se las cortaron. 
Año 1.995 la muerte de mi viejo, y la reelección de Menem y desde ahí no creí nunca mas en la política. 
Mas adelante la gente sin trabajo, las fabricas que se cerraron y el País yéndose al carajo. 
En 1.999 fui padre de un hermoso hijo. A todo esto yo crecía con el pasar de los años. Creía que los amigos eran para siempre y nunca iban a traicionar y mucho mas adelante también sentí que yo traicione, las salidas con gente insoportable, las primeras calenturas con mujeres inalcanzables, pero a todo esto quiero contarles una anécdota que creo hizo un <clic> y pude entender y darme cuenta que en ese momento podía tomar un decisión que yo sentía que iba a crecer y me iba a volver un hombre. Lo digo así por qué de haberlo probado no sé si estaría escribiendo esto. 
Hoy en día es muy común que alguien tenga una "plantita" y coseche su propia ración. Está bueno no comprar cualquier "verdura" que no se sabe de donde viene. 
Cada uno tiene la capacidad de pensar lo que quiera cuando empieza a tener uso de razón. 
Corría el año 1995, yo tenia 18 años, recuerdo esa noche como si fuera hoy, sábado a la noche, aún no existían los celulares como hoy así que había que ir hasta la casa de un amigo a averiguar si se hacia algo para comer o sólo nos juntábamos para salir. Me acuerdo que ese día estaba feísimo, lloviznaba y el frío era insoportable. 
Voy hasta la casa de un amigo le pregunto si se hacia algo, me dijo que no y que nos encontrábamos en el bar de siempre después de las 12:00. 
Volví a casa, comí con la flia, me bañe y allá fui. En aquel tiempo éramos cuatro mocositos que lo único que nos importaba era entrar al boliche y recontra enborracharnos. A eso de las 3:00 de la mañana entramos a lo que era el Quincho. Fuimos hasta la barra pedimos cervezas para todos y hablar de cualquier cosa, ya que por mas que hayamos tenido la intención de "levantarnos" una mina se reducía a que hoy Feinnman sea candidato a presidente por el partido obrero. 
Terminamos la cerveza y uno de mis amigos va hacia la puerta del boliche y los otros dos lo empezaron a seguir. Yo me pregunte <y estos a donde van>. 
Salimos en compania de la lluvia el frío etc etc. Llegamos a una estación de servicio, compramos puchos y en vez de caminar en dirección del boliche lo hacían en dirección contraria. Dentro de mi había algo que no me cerraba, algo raro, pero yo al confiar en ellos los seguí. Entramos en uno de los lavaderos de la estación de servicio y <oh sorpresa> prendieron el famoso porro. Según mi educación y uso de razón en ese tiempo pensaba muy distinto a lo que hoy pienso. 
El porro era el primer paso a una adicción que para mi era irreversible, o sea, si le dabas una "seca" ya eras un drogadicto. Ese pensamiento para mi hoy es patético. 
Volviendo a la situación del lavadero, lo fumaron, y volvimos al boliche como si nada hubiese sucedido. En la semana pensé mucho hasta que me decidí a hablar con uno de mis amigos, fui hasta su casa, y le dije como amigo que si el fin de semana volvían a fumar porro yo me abría de la barra. Me dijo: quedate tranquilo que no va a volver a pasar, sólo era para probar. Así que me fui mas que tranquilo de la casa de mi amigo. 
Al fin de semana siguiente volvieron a hacer exactamente lo mismo. 
Entonces yo, que aún tenia dos dedos de frente fui a hablar con otro de mis amigos y le dije que me disculpen pero no era mi onda hacer lo que ellos hacían. Que ya había hablando con "tal" la semana anterior y que lamentaba muchísimo dejar la barra. 
Hoy en día mi pensamiento es totalmente distinto, entendí que fumarse un porro es mas sano que un atado de puchos, y en algunos casos es medicinal, pero en aquella época eso no lo sabia. 
Voy a ponerme en papel de padre que soy y hablar con mi hijo, contarle esta historia pero con la diferencia que el porro no te mata, en el peor de los casos te puede bajar la presión, si lo quiere hacer, que lo haga, pero si no lo hace mucho mejor. El porro no genera adicción, ya que es algo natural. 
A mis amigos de aquella época aún los sigo viendo, a unos con mas frecuencia que otros, y lo que realmente valoro es su amistad, jamas me dijeron: vos sos un careta por no fumar porro. Jamas me juzgaron. (ni yo a ellos) Ellos entendieron que no iba a estar mas en la barra por éste tema, pero que nuestra amistad iba a continuar de por vida. 
Hoy en día y después de haber pasado unos cuantos años, de vez en cuando me gusta darme una vuelta por la luna, darle un beso y volver. Pero como en realidad me pega para el bajón no lo hago seguido. Ni siquiera soy de comprar, si alguien tiene para armar un porro me puede durar poco más de dos meses. 
No es lindo estar "bajón" un sábado por la noche y la verdad que es algo que tampoco me llame mucho la atención. 
Sinceramente prefiero compartir un buen asado con amigos, conversar un rato con alguna mujer simpática o simplemente estar en el bar de siempre filosofando y queriendo solucionar el País con palabras que se lleva el viento. 
Esta anécdota para mi fue la década del 90. 
Mucha gente perdiendo lo poco que tenia, hasta los amigos. Mientras unos pocos disfrutaban del delirio, creyendo que la sociedad nunca los juzgaría.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario